Droga y crecimiento económico: El narcotráfico en las cuentas nacionales

Este trabajo trata de evaluar la importancia que tiene el omnipresente negocio de la droga para las economías nacionales, tanto en los países industriales como en los países en desarrollo. Pese a que la narcoeconomía no lleva una contabilidad pública, el autor demuestra que el Producto Nacional Bruto sube por las actividades narcoeconómicas en prácticamente todos los países del mundo. El volumen de la narcoeconomía, en los países industrializados, es muy alto. En los países en desarrollo, son más bajas las cifras absolutas, pero su importancia relativa, en comparación con las ramas de la economía lícita, es más alta. Las economías de Bolivia y Perú, por ejemplo, son prácticamente dependientes de la droga. Se investiga igualmente el desarrollo del empleo, del ahorro y de la inversión bajo la influencia del narcotráfico; también sus efectos inflacionarios y deflacionarios Por fin, el autor pregunta por los efectos de la narcoeconomía a largo plazo, resumiendo que la represión de la droga, en base a argumentos económicos, difícilmente puede ser justificada.

Hace algún tiempo, The New York Times sorprendió a su público con la pregunta: ¿Quiere EE.UU., y quiere usted, que los precios de la cocaína suban, o bajen? La confusión de los lectores fue general, debido al escaso conocimiento del público sobre las implicaciones económicas de la droga.
Este ensayo aspira a dejar en claro aspectos económicos importantes, vinculados fundamentalmente con lo macroeconómico.

Por lo general, estamos más acostumbrados a pensar en categorías microeconómicas. Es obvio que la narcoeconomía, con la importancia universal que alcanza hoy, también tiene una cara macroeconómica. La macroeconomía trata agregados amplios en el marco nacional. En cuanto al negocio con la droga, no solamente afecta económicamente a los participantes directos en el mismo, sino también a la sociedad como tal. La macroeconomía pregunta por «producto nacional, empleo y crecimiento, pero también por gastos y costos, incluso costos sociales» 1.

En la literatura sobre la economía de la droga sólo existen conceptos muy vagos e imprecisos al respecto. Hay que distinguir economía informal y subterránea. Se define la economía informal2 como un conjunto de actividades legales e ilegales, cuya contabilidad o registro escapa a los recolectores de estadísticas oficiales y que, por lo tanto, no son gravados, o lo son en una menor medida. Son parte de la economía informal operaciones de trueque, de venta ambulante y de servicios domésticos. En cambio, la noción de economía subterránea3o underground, en inglés, es más limitada que la de economía informal.

La economía subterránea está constituida por actividades ilegales de la economía. Al lado del contrabando, de los juegos ilegales, del tráfico de alcohol y de tabaco (en ciertos países, o para menores deedad), la narcoeconomía sería la rama más importante de la economía subterránea.

Esta no se originó en los países del Tercer Mundo. Sin embargo, fue adoptada con rapidez y se asimiló a la definición tradicional del sector informal4 . Para buena parte de la narcoeconomía, siguen siendo válidas, sin duda, las categorías del trabajo informal. Esta es la parte del trabajo manual en los cultivos de la droga.

En este sentido, el trabajo en la narcoeconomía del Tercer Mundo es resultado del excedente de mano de obra, que no pudo ser absorbido por las actividades lícitas.

Como en otras áreas del trabajo informal, los trabajadores de la coca, el cannabis y la amapola reciben ingresos drásticamente inferiores a los ingresos que se pagarían en circunstancias de formalidad. A pesar de la cercanía de partes de la narcoeconomía al sector informal, hay que estar conscientes de que el meollo de las actividades narcoeconómicas se describe mejor por su carácter de negocio en el underground organizado.

Al contrario del trabajo informal, se caracteriza por su organización bien elaborada ¡hasta sofisticada! la división del trabajo fuertemente articulada y la necesidad de alta inversión de capital.

1No es posible tratar en el marco de este trabajo los problemas complejos de los llamados costos sociales de la narcoeconomía. Esto se hará en un próximo artículo, más amplio.
2También se habla de «economía paralela», «segunda economía», «economía bis» o «dual».
3En Italia se utiliza frecuentemente la noción de «economía sumergida» que alude al célebre iceberg,del que sólo emerge una fracción. La noción «economía en la sombra» procede de Rosa Luxemburgy se utiliza sobre todo en los países del Este de Europa.
4Tokman, Víctor E: «El sector informal: quince años después», en El Trimestre Económico, México,N° 215, julioseptiembre de 1987, p. 513 y ss

Narcoeconomía y cuentas nacionales

La economía se mide por la contabilidad, al igual en el ámbito micro o en el macroeconómico. Lo que no se puede medir, por lo menos en forma aproximada, no se puede conocer. ¿Se puede medir la narcoeconomía?
Por su naturaleza, el sector subterráneo evita la publicidad abierta y el control societal. Por consiguiente, no encuentra lugar en el sistema oficial de reporte y responsabilización pública de la actividad económica.

Mientras que las cuentas nacionales se definen como una medida de valor de la economía nacional, en dólares u otras monedas, existen varias actividades productivas de importancia que no se miden, entre ellas, sobre todo, el narcotráfico. Esto distorsiona la contabilidad nacional.

Es cierto que en tanto la relación de la producción de la droga con la producción total sea estable, la omisión de la producción de la droga no afectaría la utilidad de las cifras de producción para medir los cambios en la producción nacional. Pero esto es un caso puramente teórico.

Mientras más crezca la economía subterránea y, en ella, la narcoeconomía, mayor será el grado en que las estadísticas oficiales de los agregados macroeconómicos estarán falseando la realidad económica de una nación. Los resultados de las políticas económicas de un gobierno pueden ser contrarios a los esperados, o su efectividad menor, debido a que el diagnóstico y las previsiones estuvieron basados en datos erróneos, subestimados o sobrestimados.

Teóricamente, las actividades de la economía informal y subterránea deberían estar comprendidas, por lo menos por estimaciones, en la contabilidad nacional. Pero en ningún país es así, para no admitir el volumen de las actividades clandestinas e ilícitas en el mismo y por otras razones políticas y administrativas. Lo que sí entra en las contabilidades nacionales son los efectos indirectos y las actividades en contra de la droga, en cuanto los agentes de la narcoeconomía participan en la economía formal, por compras de insumos, armas, aviones, pago público de sueldos, inversiones de ingresos fuera del negocio directo de la droga, etc.

Las lagunas de las contabilidades nacionales repercuten en la exactitud o más bien inexactitud de los agregados mayores macroeconómicos.
La medición oficial del Producto Nacional Bruto o del Producto Interno Bruto, así como de su ritmo de crecimiento tiende, al no tomar en cuenta la mayor parte de las actividades subterráneas, a subestimar la producción nacional. Lo correspondiente vale para las estadísticas del empleo.

La inseguridad de las bases de estimación y los grandes márgenes que se crean permiten, en correspondencia con los intereses afectados, seleccionar estimaciones, de tal manera que concuerden óptimamente con los resultados que se pretenden probar. Muchas veces, sobre todo en círculos políticos y periodísticos, se dan estimaciones sin ningún contenido real, fantásticas.
Lo que se puede decir con seguridad, es lo evidente: por la narcoeconomía, los productos nacionales brutos y las tasas de empleo, suben. Se da una estimulación de la actividad económica y financiera en general. Esto vale a la vez en países llamados consumidores como en países llamados productores.

Producto Nacional Bruto (PNB)

El producto nacional es, en el sentido más amplio, la actuación de la producción agregada de un sistema económico; en otras palabras, una medida de valor de la producción corriente agregada de bienes y servicios de la economía. Cada bien o servicio producido puede ser valorado al precio de mercado que domina. El producto nacional es también un concepto de flujo, medido en la práctica mediante la acumulación de las ventas en un espacio dado de tiempo, regularmente de un año.

Se incluyen solamente los «productos finales», no los «productos intermedios». El término «nacional» señala que el interés es medir la producción de los residentes (nacionales) de un país en particular.
La narcoeconomía crea sin dudas valores económicos, bienes, prestaciones, di
nero, mucho dinero, intercambiando bienes y prestaciones de servicios contra dinero. Es cuestión solamente de lo fáctico. Sube el producto nacional bruto, igual si se trata de países llamados productores o consumidores.
La narcoeconomía influye directa e indirectamente en el PNB. Directamente, por las propias actividades de intercambio de droga por dinero. Indirectamente, por todos los negocios y procesos que genera, o asistiendo o facilitando la narcoeconomía, u obstruyéndola.

Aparte de esta contribución directa e indirecta al producto nacional bruto por las actividades de los narcotraficantes, sus aliados y adversarios, registrada o no en las estadísticas oficiales del PNB, hay otro sector del PNB escondido en la actividad económica en general, que se origina, de manera más lejana, pero si sensible, por la narcoeconomía. Es el efecto estimulante global que ejerce un sector floreciente en su ámbito económico general, aun si no se comprueban nexos percatables en concreto. Medir este efecto resulta aún más difícil que rnedir los efectos directos e indirectos del negocio de la droga mismo.

El producto nacional de prácticamente todos los países del mundo sube. Sin embargo, es cierto que la relevancia relativa de la estimulación económica por la narcoeconomía varía mucho. Es menos grande en países como EE.UU., pero muy importante en países pobres involucrados.
El trabajo se vuelve espinoso cuando se trata de cuantificar los sectores contribuidos por la narcoeconomía en los PNB de distintos países. El terreno está fracturado y fragmentado. La única forma es el ensayo de la estimación seria y sobria, basada en fuentes locales e interregionales accesibles.
El Producto Nacional Bruto, que se quiere cuantificar, o sea, la demanda agregada Y, visto del lado de los gastos, se compone por los gastos o compras del sector privado, y los gastos o compras del gobierno, lo que puede expresarse en la ecuación

Y = SP + G.

El mercado creado por la narcoeconomía participa directa e indirecta
mente en SP, mientras que, obviamente, los gastos de defensa, represión de la droga, pertenecen a G.

Bolivia, Perú, Colombia

Entre todos los países latinoamericanos, Bolivia es el más dependiente de la narcoeconomía. Bolivia tiene un PNB oficial de alrededor de 4.000 millones de dólares.
Pero el mercado alcanzado por la droga equivale a poco menos de 3.000 millones de dólares.
Según la estimación del autor, aproximadamente la mitad de estos 3.000 millones de dólares representan la parte clandestina, no captada por las estadísticas oficiales; la otra mitad está integrada en la cuenta oficial del país. Alrededor del 80 y hasta el 90 por ciento del sector narcoeconómico del PNB real boliviano tiene su origen en las exportaciones bolivianas de hoja, base y pasta de coca; el resto corresponde al mercado interno.
Ante esta situación, la política del último gobierno boliviano de Paz Estenssoro es tuvo llena de contradicciones. Con una mano, el gobierno había firmado con los EE.UU. un programa de erradicación de cocales que recibe más inversión que el desarrollo agrícola nacional. Con la otra, ha decretado la libre compra de divisas, sin importar su origen, lo que equivale al lavado de cocadólares sin frenos. En esencia, los narcodólares sirven así de sostén a la política neoliberal del régimen, la cual, otra vez, cuenta con el apoyo hasta la presión de parte del gobierno de EE.UU. y sus consultores enviados a Bolivia.
El mercado cocalero de Perú se ha visto incrementado año tras año, al igual que la cantidad de hectáreas dedicadas a este cultivo. Por el otro lado, el Producto Interno Bruto peruano, registrado oficialmente5 , ha ido bajando hasta menos de 15.000 millones de dólares en 1987 (530.395 millones de intis a fines de 1987), después de alcanzar 22.000 millones. El volumen de la narcoeconomía peruana, esté expresado o no en las cuentas oficiales del país, asciende en términos del PNB real a aproximadamente 3.200 mil millones de dólares anuales. Parecido al caso de Bolivia, aproximadamente el 90 por ciento del total está relacionado, directa o indirectamente, a la exportación de la coca.

Lo que es cierto para Bolivia y Perú, vale para prácticamente todos los países en vías de desarrollo involucrados en la narcoeconomía. Pero no todos dependen de manera tan extrema del narcotráfico como Bolivia y Perú.
Un país que podría existir sin narcoeconomía o, al menos, donde su porcentaje es más modesto, es Colombia. A pesar de la violencia generalizada en este país, cuenta con un crecimiento económico más alto que la mayoría de sus vecinos latinoamericanos: en los años 1986 y 1987, aproximadamente el 5 por ciento anuales. Los narcotraficantes colombianos son los más orientados hacia el exterior, desarrollan actividades sobre todo gerenciales e intermediarias. Sin embargo, esto también repercute en el mismo país. Aparte de esto, sí hay grandes cultivos de marihuana y el procesamiento de cocaína, en Colombia, es el más extendido del mundo.

5Fuente: Banco Central de Reserva del Perú, Memoria 1987.

En vista de las estimaciones internacionales de los ingresos de los llamados carteles de Medellín y Cali, de las cifras de decomiso por las autoridades colombianas y extranjeras, de las áreas de cultivo de cannabis y coca en Colombia, no será muy equivocado estimar el volumen del PNB colombiano real originado por la droga en
aproximadamente 9.000 millones de dólares anuales, en comparación con un PNB oficial de 39,5 mil millones de dólares (1986). Como en los casos de Bolivia y Perú, la parte exportación juega el papel preponderante, pero, debido al mercado colombiano interno que crece rápidamente, no en un porcentaje tan alto.
Según el International Narcotics Board de las Naciones Unidas, dependen también de la narcoeconomía los siguientes países tercermundistas, en más alto grado: Afganistán, Birmania, Camboya, Irán, Laos, Pakistán, Tailandia, Togo y todavía Turquía6.

En los países industrializados

Los efectos macroeconómicos, en cifras absolutas, son más importantes en los países industrializados. Como son estos países los más grandes consumidores, el producto nacional real, en cifras absolutas, sube más, por los precios altos de la distribución final al consumidor y los márgenes exorbitantes de la distribución.
El país en donde la narcoeconomía alcanza los volúmenes más altos es EE.UU.
Como siempre, hay problemas de estimación. Se ha tratado de acercarse a las cifras del mercado estadounidense calculando la extensión de la economía subterránea,
por medio de una estimación del fraude fiscal. Vito Tanzi trató de acercarse al problema midiendo el aumento de la relación de billetes en circulación en relación con los depósitos a la vista desde 19307. Estimó el porcentaje de la economía subterránea en el PNB de Estados Unidos entre un 6,7 y un 9,2 por ciento. Fuat M. Andic lo estima en 350.000 millones de dólares, de los cuales 125.000 millones corresponde rían al narcotráfico. Esto coincide aproximadamente con la estimación propia del autor, de 120.000 millones para EE.UU. Aproximadamente 95 por ciento del valor agregado de la droga se produce en los países industrializados8.

Al empaquetar la droga en pequeñas cantidades y distribuirla en EE.UU., los narcotraficantes norteamericanos crean sus propios productos, agregan valor a los insumos intermedios, es decir, a la droga importada que reciben. Para medir la aportación de un narcotraficante estadounidense a la producción corriente, el valor de la droga que importa tiene que ser restado del valor de su propia actividad. La diferencia constituye el valor agregado en EE.UU.

6Reporte Anual 1979, p. 76 y ss.
7Tanzi, Vito: Boletín del FMI, 11 de febrero de 1980.
8Esta cifra no puede comprobarse en el marco de este trabajo. Se debe a estudios del autor sobre la repartición del negocio de la droga entre el Tercer Mundo y los países industrializados.

Si entonces el mercado de la droga en EE.UU. corresponde a entre 120 y 125.000 millones de dólares, y si la compra de esta droga no cuesta más de 10.000 millones
de dólares, esto quiere decir que la creación del valor agregado en EE.UU. (PNB) es
aproximadamente de ll0 a 115.000 millones de dólares. Esto se refiere a la parte
clandestina del negocio de la droga en EE.UU. La importancia general de la narcoeconomía en EE.UU., en términos del PNB, es mucho mayor, es decir, por el volumen incontestable de las actividades indirectas de los narcotraficantes, sus colaboradores, ayudantes y demás beneficiados en EE.UU. mismo. Parece una estimación
bastante modesta, si se supone que los aumentos indirectos del PNB originados
por la narcoeconomía en EE.UU. por lo menos equivalen a las del narcotráfico subterráneo como tal.
Es más, si en EE.UU., actualmente se están gastando, por año, de parte del gobierno y de otras instituciones, como 10.000 millones de dólares en la lucha en contra
de la droga (según estimaciones no oficiales), este dinero también crea bienes y servicios que entran en las cuentas nacionales.
Sumando estas posiciones, según la ecuación arriba explicada Y = SP + G, el volumen total de narcoeconomía en EE.UU. resulta ser aprox. 240.000 millones de dólares anuales. Y = (115^115) + 10, de los cuales aproximadamente 125.000 millones
de dólares se expresan en las cuentas nacionales; los otros no. Con esto representa la narcoeconomía la rama económica más importante de EE.UU. Con un Producto Nacional Bruto oficial de aproximadamente 4.500 billones de dólares (1987), la par
te de la narcoeconomía sería aproximadamente 5, 3 por ciento. Los gastos militares de los EE.UU. en 1985 equivalieron a 6.1 por ciento del PNB.

Comparando las relaciones en los extremos (porcentajes redondeados):
Bolivia: PNB, US$ 3,9.000 millones: (US$ 600 per cápita).
Porcentaje de la narcoeconomía en PNB oficial, 75%.
Colombia: PNB, US$ 39,5.000 millones (US$ 1.320 per cápita).
Porcentaje de la narcoeconomía en PNB oficial, 23%
EE.UU.: PNB, US$ 4.500 billones (US$ 18.405 per cápita).
Porcentaje de la narcoeconomía en PNB oficial, 5%.

La creación de empleos

La medición del empleo y de su correlativo (el desempleo), es también de alta importancia. Existe una relación entre el PNB y sus cambios y el empleo, expresable
por el concepto función de producción agregada, lo que significa la relación entre
la producción agregada y los insumos necesarios para llevar a cabo esta producción, especialmente el factor humano. Para conocer con exactitud la repercusión sobre el empleo de cualquier cambio en el nivel de producción, incluso de la producción de droga, se necesitaría más datos empíricos de la forma exacta en que funciona ésta. Por lo tanto, hay que limitarse a algunas reflexiones básicas.
La narcoeconomía genera empleos en todos los niveles de la cadena, desde la siembra hasta el consumo. En los países del Tercer Mundo estos empleos se crean primordialmente en la agricultura. El cultivo y la cosecha de cannabis, coca, amapola,
dan ocupación a «ejércitos de reserva» de la fuerza de trabajo. Sembrar, cultivar,
cortar, pisotear la hoja de la coca hasta convertirla en pasta primeros pasos en el
proceso de producción de la cocaína mejora, por la inmigración a las zonas del
cultivo, la situación laboral de los países afectados, en general. Se dan empleos en
la industria (procesamiento), en el comercio (almacenamiento, distribución al por
mayor, transporte de la droga), finalmente en los servicios (seguridad, finanzas, consultoría legal, etc.).
La generación de empleos en los llamados países consumidores se concentra en el comercio (distribución de la droga al por mayor y al por menor, transporte), y en los servicios (bancos, consultoría financiera, servicios sociales, servicios médicos, personal de campañas antinarcotráfico).
Las cifras exactas de la mano de obra empleada por la narcoeconomía en países latinoamericanos es desconocida, pero podemos suponer lo siguiente:
En Bolivia viven directamente de la droga aproximadamente de 600.000 a 700.000
personas, sobre una población total de solamente 6,5 millones (1987) y una fuerza
de trabajo total de 1,7; máximo 2,0 millones de personas.
En Perú, la droga genera 900.000 empleos, en comparación con una población to
tal de 21,1 millones (1987).

En Colombia, 250.000, en comparación con una población total de 29,9 millones
(1987), y en México, 350.000, en comparación con una población total de 82.8 millones (1987)9.
En toda América Latina serían entre 2,5 y 2,7 millones de personas, tal vez más,
los empleados en la droga.
El empleo de los trabajadores, campesinos, pequeños comerciantes latinoamerica
nos, constituye un factor estabilizador en sus países, sobre todo si tomamos en
cuenta que de estos empleados dependen cerca de 12 a 15 millones de personas
más, como familiares o dependientes, que encuentran así una base material para su sobrevivencia.
El número de empleados en la narcoeconomía latinoamericana crece al igual que
decrece el número de empleados en la economía formal.
El empleo en Bolivia decreció desde 1980, de 834.500 personas a 470.100 en 1987; el
subempleo creció desde 885.000 en 1980 a 1.241.300 en 1987 y el desempleo oficial
se cuatruplicó de 105.300 a 454.900 en el mismo lapso10.
Ciertamente, la división del trabajo, que rige a toda la narcoeconomía, se expresa
igualmente en la creación de empleos. Por ejemplo, a 720 cultivadores campesinos
de coca corresponden unos 240 pisadores de la hoja, mezclando hoja y químicos
con sus pies, más aproximadamente 24 transportistas, 4 procesadores y uno o dos
negociantes o verdaderos traficantes11 .
Nadie sabe cuántas personas están trabajando para la droga en EE.UU. Para toda la
economía subterránea, hay una estimación de Gutmann de 20 millones de personas, o sea, aproximadamente una cuarta parte de la mano de obra en EE.UU. De
éstas, trabajarían 16 millones en actividades suplementarias, y 4 millones sin tener
otro empleo12. A pesar de que para buena parte de las primeras «estar» en la droga
se trata solamente de un trabajo parcial y frecuentemente de poca importancia, se tendrían que corregir las estadísticas oficiales del desempleo en EE.UU. hacia abajo.

9Fuentes: José Barsallo, ministro del Interior del Perú: Noticias Aliadas, Lima, abril, 1988; Aktuell 89,Lexikon der Gegenwart, Dortmund, Alemania Federal, 1989. Realidad Nacional, Cochabamba, Bolivia. Nacla Report on the Americas, Vol. XXII, N° 6, marzo, 1989. The Economist, Londres.
10Hoy Internacional, La Paz, Bolivia, 17 de abril de 1989. Fuente: Dirección de Planeamiento y Política Social.
11 Kawell, Jo Ann: «The Addict Economies”, en Nacla Report on the Americas, Volumen XXII N ° 6,Marzo, 1989, p. 35, basándose en Ethan Nadelman: «Latinoamerica: economía política del comerciode la cocaína».
12Véase en Sauvy, Alfred: El trabajo negro y la economía de mañana, Planeta, Barcelona, 1985, p.164.

Droga, ahorro nacional e inversión

No solamente sube el producto nacional y el número de los empleos, también hay una relación con el ahorro nacional y su agregado correspondiente, la inversión. En la ecuación arriba utilizada Y = SP + G , puede expresarse: SP = Gastos o Compras del Sector Privado, también como C + L es decir, Consumo y Ahorro (Inversión). Entonces:

Y = C + I + G .

Por lo general, el consumo se toma como una función del ingreso disponible, por lo que la función consumo puede ser escrita en forma algebraica

C = a + bY ,

donde Y es el valor de la demanda agregada o del ingreso agregado y los coeficientes a y b son las constantes de comportamiento. Al segundo coeficiente, b, se lo llama la propensión marginal al consumo o PMC Es una medida de la reacción
del consumo agregado por unidad monetaria en el ingreso disponible.
La sociedad tiene que consumir o ahorrar todo su ingreso disponible. Si solamente se consume una parte de un dólar o peso o bolívar de aumento del ingreso, la parte
restante tiene que ser ahorrada. Por tanto, la respuesta de ahorro por unidad monetaria en el ingreso, llamada propensión marginal a ahorrar, es (1 b)13.
Para analizar el comportamiento del ahorro, la economía se puede dividir en tres sectores: 1) gobierno; 2) empresarial; 3) no empresarial.

El sector no empresarial circunscribe el ahorro familiar, pero también el ahorro informal, tal vez clandestino. Es el ahorro del sector no empresarial el que es de significancia decisiva en muchos países en vías de desarrollo de medianos y bajos ingresos, como en los países
industrializados. Este sector, según estadísticas oficiales, comprende generalmente el 6070 por ciento del ahorro nacional. Es el único sector cuyo ahorro supera a la inversión correspondiente en el mismo sector. Por esto, el crecimiento de los sectores gobierno y empresassociedad (cuya inversión supera a su ahorro) depende decisivamente de la transferencia de recursos provenientes del sector no empresarial.

Ahora bien, por lo clandestino, el ahorro generado por la narcoeconomía no se ve. Pero parece seguro, que por la aportación incontestable de la narcoeconomía el ahorro no empresarial supera mucho más a las cifras reconocidas oficialmente.

13Para más detalles ver la literatura macroeconómica, esp. J. C. Poindexter: Macroeconomics, CBS College Publishing, EE.UU., 1981

Según Gutmann, la cifra negra del ahorro familiar en EE.UU., debido a la economía
subterránea, sería 1,5 por ciento. En esto habría que aumentar las cifras oficiales comunicadas por el Departamento de Comercio. Entonces, por el impacto de la narcoeconomía en el ahorro de las familias, se acentúa la función del ahorro no empresarial como financiador de los sectores de gobierno y empresarial.
A través del ahorro se realiza la inversión. Como la inversión en otras áreas de la economía, el gasto total en inversión inducida por la narcoeconomía, la narcoinversión bruta, está formada de dos componentes: la inversión de reposición, que parte
de la inversión bruta requerida para reemplazar el capital consumido durante el
proceso de producción, y la inversión neta, la adición neta a las existencias corrientes de capital.
Ambas formas de inversión pueden efectuarse como (re)inversión en la narcoeconomía misma, cubriendo gastos en equipos, gastos inmobliarios, gastos o inversión
en inventario. Sobresalen gastos para la construcción de laboratorios, aeropistas,
medios de transporte (aviones, carros, barcos), redes de distribución.
Aparte de esto existe, no menos importante, la inversión «privada» en otras áreas
de la economía, como la inversión en empresas comerciales o de servicios, inversiones en el turismo, inversiones financieras no relacionadas con el narcotráfico.
Como empresas normales, los narcotraficantes invierten en activos nuevos, productivos, porque esperan que la inversión produzca suficientes utilidades. En forma más específica, un narcotraficante comprará un nuevo activo de capital, porque
espera que este activo le produzca una corriente futura de ingresos suficiente para
cubrir todos los costos directos involucrados en la producción de la droga que utilice este activo y que después de esto queden utilidades suficientes para amortizar
el activo, formar una reserva bastante fuerte para cubrir los riesgos típicos del negocio (como decomiso, destrucción) y para obtener un residuo que represente el
rendimiento sobre la inversión del capital. Si la tasa de rendimiento sobre la inversión en la narcoeconomía es menor que la tasa de intereses en la inversión de otras
ramas económicas, el proyecto no se llevará a cabo.
Se nota que en prácticamente todos los países involucrados, industrializados o en
desarrollo, las inversiones de las narcoganancias no se concentran en empresas
productivas o manufactureras fuera del ámbito propio de procesamiento de la droga o del reciclaje del dinero. En Bolivia inviertieron en casas, terrenos y comercio, ciertamente, incluso en la agricultura, en Colombia y México fundamentalmente en edificios, nuevos complejos de vivienda y grandes ranchos y haciendas14. Es clara
mente visible que aparte de la reinversión necesaria en la misma narcoeconomía para cultivos, laboratorios, medios de transporte etc. predomina la inversión en va
lores menos productivos, pero seguros, como bienes raíces o, internacionalmente,
valores financieros (acciones de primera categoría, «blue chips», bonos «Triple A», certificados de tesoro estadounidense, obligaciones de la República Federal de Alemania y otros).

El crecimiento económico

Los gastos descritos por el consumo y la inversión agregados por un lado y los gastos de gobierno por el otro, C, I y G tienen carácter dinámico. No solamente representan valores constatables de las cuentas nacionales en un lapso de tiempo dado,
sino se definen igualmente como variables que impulsan al cambio, por ejemplo el
crecimiento económico (o en su caso, al descenso).
Cualquier cambio en C, I y G conduce a una variación en el ingreso agregado Y ,
en el caso de la inversión entonces igual al cambio en I multiplicado por 1/(1b) .
Si b es menor de 1 , esta fracción necesariamente es mayor que 1 . Por esto es el nombre común de multiplicador, el cual indica que un aumento en I tiene un efecto «multiplicador» sobre la economía. Puesto que (1 b) es la propensión marginal a ahorrar, se puede decir que el multiplicador es el recíproco de la propensión marginal a ahorrar15 .
Si el valor b fuera 0,75, el multiplicador de la inversión tendría un valor de 4, señalando que un aumento de US$ 10.000 millones en inversión aumentaría el nivel de equilibrio de ingreso en US$ 40.000 millones. Se excedería el espacio disponible aquí al querer explicar en detalle el porqué. Pero, básicamente, es porque los 10.000 millones de dólares de gastos adicionales en inversión también son ingreso adicional, induciendo un aumento adicional en el gasto de consumo16.

14Según Mario Arango, las preferencias de inversión legal de los narcotraficantes del Cartel de Medellín serían: bienes raíces urbanos y campestres, 45%; ranchos de ganado, 20%; comercio, 15%;
construcción, 10%, y servicios y recreación, 10%. Cit. en Rensselaer, Lee III: «Dimensions of theSouth American cocaine lndustry», Journal of Interamerican Studies, Miami, Vol. 30, Verano 1988.
15Véase más detalles en la literatura macroeconómica, p.e. en Gardner, Ackley: Macroeconomics:Theory and Policy. Macmillan Publishing Inc., 1978.
16AY = US$ 1 (1 + PMC + PMC2 + PMC3 + …. x PMCN)

Lo que se dijo arriba de la inversión, vale igualmente para la liquidez adicional,
que entra en un buen número de países en desarrollo por concepto de ahorro externo, es decir, por la exportación de droga.
Bolivia exportó en 1985 más de 175.000 kilos de clorhidrato de cocaína y pasta de
coca por un valor, en el mercado de EE.UU., de más de 5.470 millones; en 1986 aproximadamente 6.900 millones, en 1987, aproximadamente 7.000 millones de dólares 17 . Los ingresos brutos correspondientes para los vendedores bolivianos se es
timan en aproximadamente 1.300 millones de dólares. Estas exportaciones contrastan con exportaciones legales de aproximadamente 500 millones de dólares (1986)
18. El valor del mayor producto legal de exportación boliviana, gas natural, ascendió en el año 1986 a solamente 345 millones de dólares. La exportación neta debe
estimarse en aproximadamente 900 millones de dólares en 1987, porque parte de
los ingresos brutos, o nunca entran al país, o se retiran de inmediato. Aun si tomamos por base la cifra de unos 600 millones de dólares que «se quedan», el efecto
multiplicador de estos fondos adicionales en la economía boliviana es inmenso.
El tamaño de este efecto multiplicador puede solamente estimarse. El mismo Keynes creía que el multiplicador de gastos en EE.UU. tenía un valor entre 2, 5 y 3.
Otras estimaciones ubican el multiplicador, en economías con bajo desempleo, entre 2 y 3,4. Otro debe ser el multiplicador en caso de una economía en desarrollo
con alta tasa de desempleo, como la de Bolivia. En tal caso, se justifica un multiplicador de 4 a 5. Por consiguiente, la afluencia de sólo 600 millones de dólares conduce a un efecto impulsor de 2.400 a 3.000 millones de dólares.
En el caso de Perú, los ingresos por exportación de la coca le generan al país, según
fuentes semioficiales, aproximadamente 800 millones de dólares, casi el doble de lo
que el país recibe por sus exportaciones legítimas de cobre (482 millones de dólares
en 1986)19. El valor total de las exportaciones peruanas legales fue 2.605 millones de
dólares en 1987. En realidad, y correspondiente a la importancia creciente de Perú
como suministrador de la hoja o pasta de coca, tanto en términos absolutos como
relativos, se estima aquí los ingresos peruanos por concepto de la coca en aproximadamente 1.300 millones de dólares anuales. De estos deberían permanecer en el
país alrededor de 600 a 650 millones de dólares anuales. Multiplicado por 4 ó 4,5,

17«Ayuda la coca a Bolivia en su economía», El Financiero, México, 17abril1986, p. 30. Departamento de Estado de los EE.UU.: Reportes Anuales. Otras estimaciones son más modestas. Bolivia exportaría pasta y CHC por 3,8 mil millones de dólares por año. Business Week, 2291986, p. 18.
Una noticia de la agencia IPS (La Paz) del 2581986, reporta 4.000 millones.
18Fuente: Fischer Weltalmanach 89, Frank furt, Alemania Federal, 1988.nea podría ser más negativo que positivo».
19Revista Business Week, 22 de septiembre de 1986, p. 17; Noticias Aliadas, Perú, abril, 1988

parecido al caso de Bolivia, la inyección de la liquidez externa genera al país un empuje en términos de PNB real de aproximadamente 2.400 a 2.900 millones de dólares.
Similar al caso de Bolivia, la narcoeconomía peruana sirve, por un lado, como red de seguridad en contra de un posible levantamiento del campesinado empobrecido y, por otro, como fuente de dólares indispensable para la sobrevivencia económica del país, que vivió casi un derrumbe hace dos años. La banca comercial primero,
después la banca multilateral de desarrollo, negaron al Perú los préstamos necesitados, el llamado dinero fresco. Las reservas del Perú en divisas extranjeras bajaron
desde fines de1986 hasta fines de 1987 de 900 millones de dólares a 200 millones de dólares. ¿Dónde hubiera quedado el país sin los aproximadamente 650 millones de dólares que entraron en 1987 como moneda por concepto del narcotráfico?
En lo que toca a Colombia, los ingresos mundiales sólo del Cartel de Medellín, por concepto de exportación de cocaína, alcanzan entre 4 y 5.000 millones de dólares anuales, y los narcoingresos totales colombianos aproximadamente 7 mil millones por año20 . Con esto, los ingresos brutos colombianos por exportación de droga sobrepasan ampliamente los ingresos colombianos por exportación de café de aproximadamente 1.62 mil millones de dólares e igualan aproximadamente las exportaciones legales colombianas, en total de aproximadamente 5.340 mil millones de dó
lares anuales (1988). Hay que tomar en cuenta que sobre todo en el caso de Colombia, por la amplia internacionalización de las organizaciones de narcotraficantes
colombianos, la parte de los narcoingresos que nunca entra al país, sino que se invierte de antemano en el extranjero, será mucho más alta que lo general.

Entonces, no se puede calcular que el monto de los narcodólares, que «se radica» en el país, excede por mucho los 1.700 millones de dólares21. La inyección de liquidez desde afuera genera aumentos del PNB en el país de aproximadamente 6.500 millones de dólares, si se basa en un multiplicador de 3,8 ligeramente inferior de aquel de Perú y Bolivia, por la situación económica más estable del país. Cuatro hasta cinco veces la suma afluida.
EE.UU. no cuenta con la exportación de droga. Sin embargo, allí también hay factores pujantes, inyecciones de liquidez adicional que se multiplican en sus efectos de demanda agregada.

20Véase las estimaciones del estudio del presidente de la Asociación Bancaria de Colombia, Carlos
Caballero, quien valoriza los ingresos anuales colombianos en 7.130 millones de dólares. Las estimaciones de Caballero fueron criticadas (Gómez, Lora), pero reemplazadas por mejores. La Jornada, México, 4 de octubre de 1988.
21Dombois, Rainer: Coca, Recht und Cewalt, Zur Kokainökonomie in Kolumbien, Manuscrito, Bogotá 1988, p. 4. Afirma que estimaciones medianas calculan las afluencias netas a Colombia entre 1.000 y 1.500 millones anuales

Tal afluencia líquida se ve, por ejemplo, por los 10.000 millones de dólares que se gastan actualmente en la defensa en contra de la droga, en
medidas represivas y terapéuticas, etc. Tomando, lo que parece razonable, un multiplicador de solamente 2,5, estos 10.000 millones de dólares originan un aumento del PNB de 25.000 millones de dólares anuales.

Inflación y deflación Tanto el análisis keynesiano como la teoría cuantitativa explican tradicionalmente la inflación como originada por un excedente de la demanda agregada sobre la producción potencial, provocando que la subida de los precios en los mercados sea resuelta a otro nivel lo suficientemente elevado como para eliminar la demanda excedente. Tal especie de inflación podría originarse por el narcotráfico.

Por los efectos estimulantes de la narcoeconomía, crece en todos los países narcotraficantes no solamente el PNB, sino también la base monetaria, la masa de dinero. Por las actividades amplias de la narcoeconomía, se crea, sobre todo por los bancos, más liquidez de la normalmente prevista y previsible por las autoridades gubernamentales. En este sentido, la narcoeconomía por su volumen y su clandestinidad siempre es inflacionaria; tiende a generar o agravar presiones inflacionarias.
Esto es cierto a la vez para los países industrializados consumidores y también
para los países menos desarrollados productores.
En la medida que la liquidez proveniente del narcotráfico genera un aumento de la demanda de bienes y servicios, al no ser ésta satisfecha por el crecimiento similar
de la oferta, se produce cierta presión inflacionaria. Sin embargo, en el caso de los países productores, gran parte de las divisas generadas por la exportación es absorbida por las importaciones adicionales, que disminuyen la presión inflacionaria.
Un efecto contrario, es decir, deflacionario, se da en caso de una interrupción, específicamente en caso de una interrupción repentina de la actividad narcoeconómica.
Esto se comprobó en 1986 en Bolivia. Ante el «stop» norteamericano de ayuda financiera, el gobierno boliviano aceptó en junio de 1986 la intervención militar de EE.UU. para destruir laboratorios de procesamiento de cocaína22.

22Véase Christian, Shirley: The New York Times/Excelsior, México, 29986, p. 27, col. 1

La interrupción del flujo de la hoja de coca a los procesadores, causó daños, no solamente a los campesinos bolivianos, sino a la economía nacional boliviana en su totalidad. Tuvo un efecto deflacionario importante, cuando el colchón de los «narcodólares» se desinfló notablemente. La presión sobre el tipo de cambio boliviano fue abrumadora. En poco tiempo, el peso boliviano cayó casi en la nada. La intervención de ejército norteamericano en Bolivia en 1986 duró solamente pocos meses. Después se «normalizó» la situación. En el caso contrario hubiera provocado
más devaluaciones y después, tal vez, una nueva fase inflacionaria.

Conclusión
¿Sirve la narcoeconomía al desarrollo de los países del Tercer Mundo? ¿Por medio de los narcodólares se facilita el desarrollo autosostenido tan deseado? Aquí surge dudas.
Jo Ann Kawell en The Addict Eeconomies23 sostiene que no. «Coca is hardly the first Latin American Commodity that has sparked a brief glimmer of prosperity whi le doing little to ensure future growth»24 Esta tesis la trata de probar la autora con los «booms» de las materias primas como guano, caucho, estaño, plata. Dice que por lo general, la experiencia del pasado ha sido que la riqueza se mostró furtiva, esfumándose con el descenso de los precios de la materia prima referida.

Pero, ¿de verdad fue así? ¿Qué experiencia hicieron los venezolanos con la bonanza del petróleo de los años 70? Es cierto, la afluencia abundante de divisas condujo al despilfarro y a la corrupción. Sin embargo, gran parte del desarrollo venezolano,
la construcción de una mejor red de autopistas, la electrificación del país, la alfabetización, no son imaginables sin los altos ingresos líquidos del petróleo en esos años. La bonanza petrolera, si no en la medida de lo deseable, sí se transformó en proyectos de desarrollo independientes de la fuente original, generando un ahorro interno nuevo y libre de los altibajos de los mercados de materias primas internacionales.
Aun si no hubiera sido así, ¿sería tan detestable que el país hubiese vivido por lo menos un tiempo en menor miseria? Por lo menos, en diez años hubo menos pobreza e indigencia, menos sesgo de bienestar entre este país del Sur y el Norte industrializado. Esto vale, mutatis mutandis, para los otros países en desarrollo y para otras materia primas.

23Op. cit., p. 33 y ss.
24«La coca es apenas una de las materias primas latinoamericanas que han echado algunas cortas chispas de prosperidad y han hecho muy poco por asegurar el crecimiento futuro»

Si hoy día se encontrara en algún país de Sur otra materia prima altamente cotizada que induzca altos ingresos a su país de origen, por la escasez en el mercado mundial, ¿quién prohibiría al país tercermundista exportador recurrir a los ingresos que el mercado mundial le puede ofrecer? ¿Tal vez con el argumento de que otros anteriormente hubieran derrochado en otra ocasión su dinero? Nadie lo haría en serio.
No cabe duda, que los narcotraficantes de orientación internacional por lo general, al igual que los integrantes de las burguesías y clases dominantes de los países en vías de desarrollo, aparte de cierto consumo elevado y pasajero, muy pocas veces invierten en empresas productivas, con futuro prometedor para el país.
Entonces, el argumento de Kawell no convence. Es cierto económicamente, que la narcoeconomía asegura la sobrevivencia de algunos países y un nivel elevado de vida de otros países latinoamericanos y asiáticos. Garantiza ingresos mínimos, hasta convenientes, a un número significativo de campesinos y trabajadores, los que sin esto tendrían graves problemas de subsistencia. También es cierto que faltan inversiones a largo plazo, es decir, inversiones independientes de la narcoeconomía,
pero en esto la narcoeconomía no es peor ni mejor que la economía de otras materias primas. Sin embargo, aun inversiones en construcción de viviendas, locales comerciales, en hoteles y otras áreas del turismo, pueden generar efectos benéficos
con respecto al PNB, empleo, ahorro y consumo nacional, aparte de la (re)activación general de la economía, promovida por los efectos multiplicadores de la inyección de liquidez.
Autores como Thoumi, Rensselaer Lee y Bruce Michael Bagley se declaran preocupados por los efectos de «distorsión», que traería la narcoeconomía25 . Dice Bagley:

«Although some positive economic impacts may result from drug production in acountry, the impact of the growth of the underground economy may be more negative than positive»26.

Un argumento sustancial para fundamentar esta opinión no se ofrece. En lo esencial, esos autores lamentan los efectos posiblemente inflacionarios de un auge económico. Pero, cierta presión inflacionaria acompaña a cualquier activación económica, sea ésta relacionada al narcotráfico o no. Hay políticas oportunas para contrarrestar tales efectos.

25En Journal of Interamerican Studies, Miami, Vol. 30, Verano de 1988, pp. 5, 92, 93.
26«A pesar de que algunos impactos económicos positivos podrían originarse por la producción de la droga en un país, el impacto del crecimiento de la economíasubterránea podría ser más negativo que positivo»

Se consolida la impresión de que un número significativo de autores, aun de los más reputados, busca justificar con argumentos económicos lo que piensan política o terapéuticamente: la droga es mala, entonces sus efectos económicos también son malos. La realidades otra. Económicamente, los efectos macroeconómicos del negocio de la droga son más bien positivos, hasta benéficos. Quien la reprime, no debería hacerlo por razones económicas.

Referencias
*Anónimo, AKTUELL 89, LEXIKON DER GEGENWART. Dortmund, Alemania Federal. 1989;
*Anónimo, BUSINESS WEEK. 22Septiembre. p18 La Paz , Bolivia. 1986;
*Anónimo, EL FINANCIERO. 17/Abril. p30 México, Departamento de Estado de los EE.UU.: Reportes Anuales. 1986;
*Anónimo, FISCHER WELTALMANACH 89. Frankfurt, Alemania Federal. 1988;
*Anónimo, HOY INTERNACIONAL. 17/Abril La Paz, Bolivia. 1989; Ayuda la coca a Bolivia en su
economía.
*Anónimo, JOURNAL OF INTERAMERICAN STUDIES. 30, Verano. p5, 92, 93 Miami, EE.UU..1988
*Anónimo, NACLA REPORT ON THE AMERICAS. XXII, 6 1989; Rensselaer, Lee III The AddictEconomies.
*Anónimo, NOTICIAS ALIADAS. Abril Perú. 1988;
*Anónimo, REALIDAD NACIONAL. Cochabamba, Bolivia
*Anónimo, REPORTE ANUAL 1979. p76 1979;
*Anónimo, REVISTA BUSINESS WEEK. 22/Septiembre. p17 1986;
*Anónimo, THE ECONOMIST. Londres, Inglaterra; Dimensions of the South American cocaine lndustry.
*Arango, Mario, JOURNAL OF INTERAMERICAN STUDIES. 30, Verano Miami, EE.UU.. 1988;
*Banco Central de Reserva del Perú, MEMORIA 1987. 1987;
*Barsallo, José, NOTICIAS ALIADAS. Abril Lima, Perú. 1988;
*Caballero, Carlos, LA JORNADA. 4/Octubre México. 1988;
*Christian, Shirley, THE NEW YORK TIMES/EXCELSIOR. 29/Septiembre. p27, 33 México. 1986;
*Dombois, Rainer, COCA, RECHT UND CEWALT, ZUR OKAINÖKOENOMIE IN KOLUMBIEN.
p4 Bogotá, Colombia. 1988;
*Gardner, Ackley, MACROECONOMICS: THEORY AND POLICY. Macmillan Publishing Inc..1978;NUEVA SOCIEDAD NRO.102 JULIO AGOSTO 1989, PP. 94106
*Kawell, Jo Ann, NACLA REPORT ON THE AMERICAS. XXII, 6. p35 1989;
*Poindexter, J. C., MACROECONOMICS. EE.UU., CBS College Publishing. 1981;
*Sauvy, Alfred, EL TRABAJO NEGRO Y LA ECONOMIA DE MAÑANA. p164 Barcelona, España, Plantea. 1985;
*Tanzi, Vito, BOLETIN DEL FMI. 11/Febrero 1980;
*Tokman, Víctor E., EL TRIMESTRE ECONOMICO. 215, JulioSeptiembre. p513 México. 1987; El sector informal: quince años después

Nicolás H. Hardinghaus: Economista y abogado alemán, doctorado por la Universidad de Munich. Fue diputado estadual en la RFA. Profesor de Economía y Finanzas en la UNAM, México (hasta 1987), y actualmente en la UCV y el IESA, Caracas. Autor de libros y ensayos sobre economía y política internacional.

Acerca de John Walker

Soy John Walker
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s